Mediacion familiar

 

La mediación hace posible resolver los conflictos de forma extrajudicial, ahorrando a las partes el estrés, el sufrimiento, el tiempo y el dinero que conlleva un proceso judicial.

La mediación consiste en la intervención que realiza una tercera persona neutral, designada por mutuo acuerdo de las partes en conflicto, para ayudarlas a resolver por sí mismas el problema, mediante la obtención de acuerdos. Por tanto:

  1. No puede haber mediación si alguna de las partes se opone.
  2. Aunque estén enfrentadas, las partes se han de esforzar en comunicarse y llegar a acuerdos justos.
  3. Se requiere la intervención de terceras personas mediadoras, reconocidas como tales por todas las partes en conflicto.

La persona mediadora controla el proceso de resolución del conflicto pero no lo resuelve, sino que facilita que las partes alcancen su propia solución sin juzgarlas. Ayuda a identificar intereses, planteamientos, problemas, etc. Ayuda a que las partes se comprendan y tengan las mismas oportunidades de exponer sus planteamientos. Intenta crear un espacio de confianza para que el diálogo resulte más cómodo, aunque en principio parezca imposible.

En el ámbito familiar, la mediación te puede ser útil como vía para resolver los conflictos propios de la ruptura matrimonial, con objeto de evitar o poner fin a un proceso judicial agresivo.

La mediación favorece la comunicación de los progenitores en beneficio de sus hijos, pacifica el conflicto familiar y permite, en muchos casos, alcanzar acuerdos sobre los efectos de la ruptura. Es un hecho que los compromisos que una pareja alcanza por consenso logran un mayor nivel de cumplimiento que los acuerdos impuestos por un juez. Por otra parte, la mediación reduce el llamado estrés procesal, al ser las partes las que dominan el proceso de toma de decisiones con la ayuda de un profesional imparcial y neutral, en un contexto confidencial y voluntario.

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