Psicoterapia EMDR

 

Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.

Dalai Lama

 

¿Qué es la “Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares” (EMDR)?

EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) es una terapia creada por la doctora Francine Saphiro que resulta muy eficaz para trabajar sobre los recuerdos  dolorosos o nocivos y los problemas derivados de ellos.

La manera en que vemos el mundo, nos sentimos y nos relacionamos con los demás está basada, en gran medida, en nuestras propias experiencias personales, las cuales se almacenan en la memoria determinando nuestra percepción, creencias, actitudes y comportamientos. La memoria conecta sucesos similares, de modo que lo vivido en un determinado momento se vincula con la red de recuerdos de experiencias pasadas y hace posible que podamos darle sentido a las nuevas experiencias y aprender.

A lo largo de la vida, el modo en que almacenamos la experiencia va conformando nuestra personalidad, que es la forma habitual en que respondemos a las personas y a los acontecimientos. Los recuerdos procesados son la base de las respuestas adecuadas que damos ante cada nuevo suceso o situación; son los que nos ayudan a enfrentar la vida de manera positiva y los responsables de que la mayor parte del tiempo pensemos, sintamos y nos comportemos de manera funcional y satisfactoria.

Buena parte de esta integración saludable se produce durante la fase de sueño paradójico, o fase REM (Rapid Eyes Movement: los ojos se mueven rápidos bajo los párpados), en la que el cerebro procesa velozmente todo lo acontecido durante el día, mientras el cuerpo permanece en completo reposo. Todas las personas tenemos experiencia de irnos a dormir con una preocupación, un dilema, una angustia…, y despertar por la mañana con una idea clara de qué hacer y cómo resolver o afrontar lo que nos confundía o agobiaba por la noche; y es que, durante el sueño, el cerebro ha “digerido” la información, la experiencia ha sido “aprovechada” y el aprendizaje ha tenido lugar.

Normalmente, nuestro cerebro procesa la información de este modo tan adaptativo. Sin embargo,  cuando una experiencia que nos perturba (ya sea un gran suceso traumático o algo que nos parece insignificante) se bloquea y no se procesa correctamente, el intenso malestar emocional y físico que esto nos produce, impide que nuestro cerebro haga las conexiones necesarias para que se pueda resolver. La consecuencia de ello es que el recuerdo de lo ocurrido se guarda en el cerebro tal y como lo hemos experimentado: con todo lo que vimos, sentimos, pensamos y las sensaciones físicas que notamos en el cuerpo cuando tenía lugar el suceso traumático. Y es así como un recuerdo puede convertirse en la base de los problemas emocionales, físicos y de relación que nos perturban en el presente y que nos impulsan a buscar ayuda.

Un recuerdo que se almacena en la memoria sin procesar, sin integrar, continúa produciéndonos malestar aunque haya pasado mucho tiempo. Y esto explica por qué, cuando recordamos algunos acontecimientos de nuestra vida, los revivimos como si acabaran de ocurrir y podemos seguir sintiendo el dolor, la rabia, el resentimiento, la soledad o la pena por algo que ya pasó. Incluso aunque hayamos olvidado qué es lo que causó el malestar que sentimos, sabemos que algo no anda bien.

El EMDR nos permite llegar con una rapidez y eficacia asombrosas a los recuerdos perjudiciales e integrarlos en el cerebro de manera apropiada. Los recuerdos reprocesados durante la terapia, reorganizados y almacenados de forma adecuada, producen cambios automáticos en todo tipo de emociones, reacciones corporales y comportamientos. Por primera vez, el recuerdo que nos dañaba se empieza a ver lejano, se percibe como perteneciente al pasado y las creencias y emociones perturbadoras asociadas a él se modifican, reactivando creencias y emociones positivas. En definitiva, la experiencia traumática queda archivada en la memoria con las emociones, asociaciones y creencias adecuadas.

Por otra parte, la persona que recibe esta terapia no sólo trabaja los síntomas del problema, sino que también puede beneficiarse de una amplia gama de cambios positivos que afectan a todos los ámbitos de su vida, ya que las redes de memoria tratadas con EMDR tienen asociaciones de largo alcance. Al modificarse las creencias dañinas que la persona había desarrollado sobre sí misma, sobre los demás o sobre el mundo, se abren nuevas posibilidades para el futuro. Es como si durante el tratamiento se levantase un velo y la razón de la perturbación se hiciese evidente, siendo posible entender y superar. Todo se mueve en una dirección positiva.

Ya son muchos los estudios científicos controlados que han demostrado la efectividad del EMDR en el tratamiento de experiencias traumáticas y perturbadoras y, como tal, es reconocido por prestigiosas organizaciones de todo el mundo, como la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el National Institute for Health and Care de Inglaterra.

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