Procesos de estrés

El hombre feliz vive con la sabiduría del constante descubrimiento del momento presente”.

Paul Watzlawick.

Actualmente, la palabra estrés es una de las más frecuentemente utilizadas en nuestro medio social. Decimos que estamos estresados/as cuando experimentamos la presión del tiempo, de los quehaceres y tareas, de las demandas del trabajo o de quienes nos rodean.

La respuesta de estrés es una reacción automática del organismo que aparece cuando valoramos que las exigencias del ambiente externo (social, familiar, laboral) o interno (alto nivel de auto exigencia, deseo de agradar…) superan nuestra capacidad para hacerles frente o mantenerlas bajo control.

La respuesta de estrés no es nociva en sí misma, ya que nos prepara para actuar de forma rápida y eficaz, pero a la vez consume una considerable cantidad de recursos y supone un gran desgaste psicofísico. Aunque el organismo tiene una notable capacidad de recuperación, cuando el estrés se prolonga en el tiempo o es excesivamente intenso o demasiado frecuente, puede conducir a la aparición de trastornos de todo tipo (depresión o ansiedad, dolores de cabeza, insomnio, problemas digestivos, sarpullidos, disfunción sexual, nerviosismo, palpitaciones…)

Asociamos al estrés las situaciones o sucesos negativos, pero cualquier suceso que genere una respuesta emocional pude producir estrés. Casarse, el nacimiento de un hijo o conseguir el trabajo deseado pueden producir tanto estrés como perder el empleo o a una persona querida. También asociamos el estrés a los grandes acontecimientos; sin embargo, un cúmulo de pequeños inconvenientes que nos irritan, como estos que suelen acontecernos en cualquier momento de cualquier día (no encontrar las llaves o un zapato justo antes de salir de casa con prisa, esperar demasiado en la cola del supermercado, el tráfico…), nos puede generar más estrés que un gran acontecimiento negativo.

Por otra parte, no todas las personas son igualmente vulnerables al estrés, el cual está estrechamente vinculado a determinados estilos de personalidad. La respuesta de estrés depende más de las exigencias que se auto impone la persona y de la percepción que ésta tiene en cuanto a su capacidad para satisfacer las demandas de un determinado suceso (grande o pequeño, único o múltiple), que de su capacidad real de afrontarlo.

Si sufres de estrés, la psicología te puede ayudar tanto a manejar y afrontar adecuadamente las demandas del medio o los acontecimientos de tu vida cotidiana, como a recuperarte de las consecuencias negativas que el estrés te produce.

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