Mi punto de vista

… Un encuentro de dos: ojo a ojo, cara a cara.
Y  cuando estés cerca tomaré tus ojos
y los colocaré en el lugar de los míos,
y tú tomarás mis ojos y los colocarás en el lugar de los tuyos,
entonces te miraré con tus ojos y tu me mirarás con los míos…”

Jacob Lewi Moreno

Al trabajar contigo quisiera mirar el mundo con tus ojos y ayudarte a conocerte, a entenderte y reflexionar para que te dirijas hacia donde tú quieres ir.

Parto del supuesto de que lo que sentimos y hacemos,  lo que pensamos de nosotro/as mismas y como nos relacionamos, depende de cómo interpretamos lo que vivimos. Esto, a su vez, viene condicionado por lo que nos ha pasado en la vida y cómo lo hemos integrado. Si reemplazamos lo que hemos aprendido a creer de nosotro/as mismo/as, y que nos daña, por otras creencias que nos fortalezcan e impulsen; si reflexionamos y flexibilizamos la forma de interpretar lo que nos rodea y nos ocurre, sanando las heridas emocionales que hemos recibido -casi siempre desde la infancia- conseguiremos evitar y resolver muchas de las dificultades personales y de relación que nos angustian en muchos momentos de la vida.

Una buena parte de lo que somos es fruto del aprendizaje. Desde antes de nacer ya recibimos el influjo del mundo, pues a través de las hormonas que recorren el torrente sanguíneo que compartimos con la madre en la placenta, compartiendo con ella sus emociones. Cuando nacemos empezamos a aprender sobre nosotro/as a partir de la mirada de los demás; el niño/a no tiene aún la capacidad de pensar sobre sí mismo/a, sólo puede saber cómo es mirándose en el espejo que son para él los adultos que le rodean. Así, si el niño/a recibe el mensaje de que es capaz, bueno/a, valioso/a…, aprende de sí mismo/a que es capaz, bueno/a, valioso/a. Al contrario sucede igual.

Lo importante de esto es que lo que se aprende se puede desaprender. Y si hemos aprendido a vernos negativamente, podemos modificar estás creencias y desterrar pautas de pensamiento y de relación que nos dificultan la vida y nos causan sufrimiento. No se busca cambiar a la persona; por el contrario, se trata de promover la auto aceptación: Que la persona reconozca y acepte su Ser único, valioso tal y como es. Lo que se promueve es la modificación de aquellos aspectos que, por su disfuncionalidad, ocasionan sufrimiento o interfieren en el desarrollo adecuado de la vida de la persona.

El ser humano es un todo complejo con una gran capacidad auto regeneradora y de adaptación a los cambios. Parto de la idea de que la persona es la única y verdadera experta de su vida: Nadie sabe tanto de ti como tú mismo/a, pues eres protagonista de tu existencia, la parte actora y responsable de tus propios procesos de cambio. En consecuencia, con el propósito de abordar con la mayor sensibilidad y eficacia posible la complejidad inherente al fenómeno psíquico humano, mi intervención consiste básicamente en ayudarte a sanar las heridas de la vida, acompañarte en la búsqueda de soluciones, fomentar la reflexión, el autoconocimiento y la aceptación desde un planteamiento de psicología positiva, que promueve la salud, el bienestar y el desarrollo personal.

 

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