En consulta escucho muy a menudo la misma conversación: uno de los dos miembros de la pareja llama, a veces con lágrimas, otras con la frialdad propia del agotamiento, y me dice que llevan años en la misma situación y ya no saben si tiene solución. Y cuando les pregunto cuánto tiempo llevan pensando en buscar ayuda, la respuesta más habitual es: mucho, demasiado tiempo.
En Psicocentro Alcázar veo esto constantemente. Las parejas no suelen pedir ayuda en cuanto surgen los primeros problemas. Esperan, intentan solucionarlos por sí mismos y, cuando al final acuden a terapia, la distancia entre ellos es ya considerable. No es culpa de nadie, simplemente pedir ayuda para la relación sigue siendo para muchas personas un indicio de fracaso. Y no lo es, al contrario.
Los problemas de pareja más frecuentes con los que trabajo
Los problemas de pareja más habituales con los que trabajo son varios: parejas que discuten sin llegar a ninguna parte sobre los mismos temas, personas que se sienten solas incluso dentro de su relación, problemas de comunicación donde una persona habla y la otra no escucha, o directamente se evitan las conversaciones importantes. También hay situaciones de desconfianza, a veces relacionadas con infidelidades, otras veces con comportamientos que, de manera más silenciosa, han ido destruyendo la confianza. Y, por último, dificultades para tomar decisiones relevantes, como la educación de los hijos, el dinero o los grandes cambios en la vida, como mudanzas o la pérdida del empleo.
Cuando estas situaciones se mantienen durante meses o incluso años, el daño no es solamente en la relación. También afecta al bienestar de cada uno de los integrantes de la pareja: el estrés aumenta, el sueño se ve interrumpido y puede incluso desembocar en ansiedad o depresión. Un estudio publicado en el Journal of Consulting and Clinical Psychology demostró que el sufrimiento en la pareja es uno de los factores que de forma más consistente predicen problemas de salud mental en adultos.
Recibo muchas preguntas sobre qué tipo de terapia es mejor para las parejas. Y la respuesta sincera es que depende de las necesidades de cada pareja. Sin embargo, hay dos enfoques que tienen el mayor respaldo científico hasta la fecha y son los que yo utilizo en mis sesiones.
El Método Gottman
El Dr. John Gottman, psicólogo de la Universidad de Washington, pasó más de cuarenta años observando a muchísimas parejas. Quería averiguar qué diferenciaba a aquellas que funcionaban bien de las que terminaban rompiéndose. Sus hallazgos son muy concretos, se pueden verificar y son útiles para ayudar a las personas en terapia.
En realidad, el Método Gottman no busca que las parejas dejen de discutir, sino que aprendan a gestionar sus desacuerdos de una manera saludable y a fortalecer los vínculos que las unen, basándose en la amistad, el respeto y la admiración mutua.
Gottman es muy conocido por lo que él mismo llamó "los cuatro jinetes del Apocalipsis": cuatro formas de comportarse que prácticamente garantizan que la relación se va a deteriorar. Estos son: la crítica destructiva (porque se ataca a la persona en sí misma, no a lo que ha hecho), el desprecio (que es la forma que con mayor seguridad predice la ruptura de la pareja y se construye sobre un resentimiento acumulado), la actitud defensiva (es decir, no admitir lo que la otra persona dice y responder atacando) y el bloqueo o aislamiento ("stonewalling", como lo denomina él), que ocurre cuando uno de los dos se niega por completo a comunicarse.
Cuando observo estas formas de relacionarse durante la terapia, trabajo con la pareja para que las reconozcan y las sustituyan por otras formas de interactuar. No se trata de expresarse mejor de forma general, sino de aprender acciones muy específicas que sí modifiquen la dinámica de la relación.
La Terapia Focalizada en las Emociones (TFE)
La TFE fue desarrollada por la Dra. Sue Johnson, psicóloga clínica canadiense, a finales de los años 80. Es el otro enfoque con mayor evidencia científica para el trabajo con parejas y uno que uso frecuentemente porque aborda algo que el Método Gottman no siempre trata directamente: las emociones subyacentes que provocan los conflictos.
El método de la Dra. Johnson está reconocido por la APA (American Psychological Association) como un modelo de tratamiento de alta eficacia, validado por más de veinte años de investigación científica. Se estima que entre el 70% y el participantes que reciben tratamiento con este modelo consiguen salir del círculo vicioso de conflictos en el que estaban atrapados al llegar a terapia.
La Terapia Focalizada en las Emociones no pretende ser una terapia que se centre en resolver los conflictos concretos. Como su nombre indica, se basa en las emociones y tiene como objetivo principal ayudar a los miembros de la pareja a identificar y organizar las respuestas emocionales que los llevan a un patrón negativo.
En la práctica, esto significa trabajar en lo que hay detrás de una discusión. Cuando alguien se pone a la defensiva o se aísla emocionalmente, no lo hace con mala intención. Lo hace porque algo ha activado un miedo muy profundo, a menudo relacionado con el miedo al abandono o a no ser lo suficientemente bueno. Cuando esto se nota en la consulta, las cosas cambian, y las conversaciones toman un rumbo distinto.
Sobre ejemplos de terapia de pareja, y lo que realmente ocurre durante las sesiones
Muchas personas no tienen muy claro qué esperar de la primera vez que van a terapia de pareja. Te explico cómo yo trabajo.
La primera sesión sirve para evaluar. Quiero saber cómo va la pareja: cómo se dicen las cosas, qué provoca discusiones, la historia que tienen juntos y qué les ha llevado a buscar ayuda ahora. Además de observar cómo interactúan en mi consulta, uso cuestionarios estandarizados para analizar la relación.
A partir de la segunda sesión, el tipo de terapia depende de lo que haya salido en la evaluación. Con las parejas cuyo principal problema es la comunicación, empleo ejercicios de escucha activa, reformulación de lo dicho y conversaciones guiadas. Si la pareja ha sufrido un daño emocional importante, como una infidelidad, el proceso es más lento y pasa por varias etapas: primero calmar la situación, luego hablar del daño que se ha hecho, y finalmente intentar recuperar la conexión.
Las sesiones tienen una duración de 60 minutos y, sobre todo al principio, normalmente se hacen cada semana o cada quince días. No hay un número determinado de sesiones. Algunas parejas consiguen cambios importantes con 10 o 12 sesiones, pero otras necesitan más tiempo, especialmente si han pasado por situaciones traumáticas o la distancia entre ambos es de mucho tiempo.
Por ejemplo, una pareja que vino a verme tenía muy marcado un patrón de "perseguidor-huidizo". Ella insistía en hablar, y él se aislaba. Cuanto más ella le presionaba, más se cerraba él; y cuanto más se cerraba él, más ella insistía. Llevaban años repitiendo este ciclo. Usando el modelo de TFE, trabajamos para que ambos vieran ese ciclo como el problema, en lugar de culparse mutuamente. Y con sólo eso, ya se producen muchos cambios.
Terapia de pareja para mejorar cómo os comunicáis
La comunicación es el motivo por el que más parejas piden ayuda, y es lógico: casi todas las discusiones de pareja tienen que ver con cómo os contáis las cosas. Pero "mejorar la comunicación" no quiere decir hablar más, sino hablar de otra forma.
Una y otra vez veo en la consulta que las parejas se atascan en de qué hablan (el dinero, los hijos, el trabajo, el tiempo libre...) y se olvidan de lo que realmente pasa por debajo de esas conversaciones. Normalmente, discutir sobre quién recoge a los niños del colegio no es sólo por la organización, sino sobre quién se siente más sobrecargado, quién se siente ignorado, o quién está al límite.
Hay tres cosas específicas en las que trabajo cuando el objetivo es mejorar la comunicación:
Primero, aprender a expresar un problema sin que parezca que estás atacando a la otra persona. Hay una diferencia enorme entre decir "nunca estás disponible cuando te necesito" y "cuando llegas tarde sin avisar, me siento sola". La primera frase hace que la otra persona se ponga a la defensiva. La segunda abre la puerta a hablar.
Segundo, aprender a escuchar sin estar pensando ya en lo que vas a responder. Parece sencillo, pero no lo es. En la consulta hacemos ejercicios en los que una persona habla y la otra tiene que repetir lo que ha entendido antes de decir nada más. A menudo, las parejas se sorprenden al ver que lo que han escuchado no es exactamente lo que la otra persona quería decir.
Tercero, aprender a reconocer cuándo la conversación está tomando un mal camino, y tener formas de pararla antes de que llegue a explotar. El Método Gottman distingue entre resolver los problemas y manejarlos, y la terapia debería centrarse en mejorar la forma de manejarlos, no tanto en resolverlos. Esto es porque muchas de las discusiones de pareja son para siempre. Sobre algunas cosas nunca se van a poner completamente de acuerdo. Lo importante no es ganar la discusión, sino aprender a vivir con las diferencias sin que afecten a la relación.
¿Cuándo es conveniente buscar ayuda?
No es necesario esperar a estar a punto de separarse. De hecho, cuanto antes se empiece a trabajar en ello, más fácil será. Algunas señales de que podría ser el momento de pedir cita son: discutís más que disfrutáis de estar juntos, sientes que hay cosas importantes que no le puedes contar a tu pareja, habéis pasado por una crisis (una infidelidad, una pérdida, un cambio importante en la vida) y no habéis sabido superarla juntos, o uno de los dos está pensando seriamente en separarse, aunque ninguno de los dos esté seguro.
También existen situaciones en las que la terapia de pareja no es el formato adecuado, o al menos no lo es todavía. Si hay violencia de cualquier tipo en la relación, es necesario un trabajo individual previo. En esos casos, en Psicocentro Alcázar trabajo con cada persona por separado antes de considerar cualquier intervención en común.
¿Dónde me puedes encontrar en Alcázar de San Juan?
Psicocentro Alcázar está en la calle Emilio Castelar 29, bajo, en la zona comercial de Alcázar de San Juan. El centro tiene acceso para todas las personas, ya que no tiene barreras arquitectónicas. Si prefieres hacer una primera consulta de orientación para ver si la terapia de pareja es lo que necesitas, puedes ponerte en contacto conmigo directamente. A veces, esa primera conversación ya ayuda a aclarar muchas cosas.