Terapia Sexual en Alcázar de San Juan: ¿cuándo ir, qué esperar y cómo puede ayudarte?
La mayoría de las personas que terminan en mi consulta por un problema sexual tardaron más de un año en decidirse a pedir cita. Lo dicen ellas mismas: "no sabía si esto era para tanto", "me daba vergüenza contarlo", "pensé que se pasaría solo". Y en muchos casos llevaban meses, a veces años, conviviendo con algo que les estaba afectando en silencio.
Eso me parece importante decirlo antes de cualquier otra cosa: si tienes una dificultad sexual y has llegado hasta aquí buscando información, ya has hecho lo más difícil.
Soy Carmen Gamero, psicóloga clínica con número de colegiada M-28730 y especialista Europsy en psicoterapia. Trabajo en Psicocentro Alcázar, en la calle Emilio Castelar 29 de Alcázar de San Juan, y entre los motivos de consulta que atiendo con más frecuencia están los problemas relacionados con la sexualidad. En este artículo quiero explicarte, sin tecnicismos y sin rodeos, qué es la terapia sexual, qué hace un psicólogo sexual, cuándo tiene sentido acudir y qué ocurre en el proceso.
¿Qué es la terapia sexológica?
La terapia sexual es un tipo de intervención psicológica especializada en dificultades relacionadas con la sexualidad. Se trabaja en consulta, en sesiones individuales o de pareja, y en ningún momento implica ningún tipo de contacto físico ni exploración. Es psicoterapia, igual que la terapia para la ansiedad o la depresión, pero con un foco específico en el ámbito sexual.
Las técnicas que se usan en terapia sexual incluyen la modificación de conducta, técnicas cognitivo-conductuales, educación sexual, entrenamiento en comunicación y, en algunos casos, ejercicios específicos que la persona o la pareja realizan en casa. No en consulta. Esto lo aclaro porque es uno de los mitos más extendidos que me encuentro: muchas personas creen que un terapeuta sexual participa de algún modo en las relaciones de sus pacientes, y eso es completamente falso.
La duración del proceso depende del problema y de la persona. Algunos casos se resuelven en ocho o diez sesiones. Otros requieren un trabajo más largo, especialmente cuando hay una historia de trauma sexual o cuando el problema lleva muchos años sin tratarse.
¿Qué hace un psicólogo sexual?
Un psicólogo especializado en sexología evalúa el problema, identifica su origen (psicológico, relacional, físico o combinado) y diseña un plan de intervención adaptado. Si el problema tiene una causa orgánica que requiere atención médica, deriva al profesional adecuado: ginecólogo, urólogo, médico de familia.
Lo que trabajo yo con mis pacientes en esta área incluye, entre otras cosas:
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Disfunciones sexuales como la disfunción eréctil, la eyaculación precoz o retardada, el vaginismo y la dispareunia (dolor en las relaciones sexuales)
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Bajo deseo sexual o ausencia de deseo
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Dificultades para alcanzar el orgasmo (anorgasmia), tanto en mujeres como en hombres
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Aversión al sexo o miedos relacionados con la actividad sexual
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Inseguridad y baja autoestima en el ámbito íntimo
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Dificultades de comunicación en la pareja relacionadas con la sexualidad
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Consecuencias psicológicas de experiencias de abuso sexual
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Conflictos relacionados con la identidad sexual o la orientación sexual
Lo que un psicólogo sexual no hace es dar "consejos para hacerlo mejor" en el sentido en que a veces se muestra en los medios. Trabajamos sobre lo que está generando malestar real, no sobre preferencias o gustos personales que no suponen ningún problema.
¿Qué es la psicología de la salud sexual?
La psicología de la salud sexual es la parte de la psicología que analiza el bienestar de cada uno con el sexo, considerando todos los aspectos de una persona: cómo funciona su cuerpo, sus emociones, sus relaciones con otros y la cultura en la que vive. No solo se ocupa de arreglar cuando algo no va bien con el sexo; también enseña sobre sexualidad, intenta que no surjan problemas más adelante, y ayuda a que tengamos una relación más saludable y positiva con nuestra propia sexualidad.
Rosa Montero, la escritora, explicó muy bien este tema en un artículo: la sexualidad es un proceso de encontrarse a uno mismo, y para ello no son los órganos sexuales lo principal, sino lo que pensamos. Y es precisamente esa forma de entenderlo lo que más influye en este tipo de terapia: el sexo no es solamente algo físico, es algo que se siente, por lo que es importante tanto la cabeza como el cuerpo.
Un estudio de la Federación Española de Sociedades de Sexología nos dice que en España el 67% de la gente valora mucho el tener relaciones sexuales. Sin embargo, muchas personas llevan años con problemas fáciles de solucionar por vergüenza, porque la sociedad juzga mucho lo relacionado con el sexo, o porque no tienen la información correcta. La diferencia entre lo mucho que valoramos el sexo y lo poco que lo cuidamos es algo que la psicología de la salud sexual quiere cambiar.
¿Cuándo ir a un sexólogo?
No hace falta esperar a que el problema sea grave.
Esta es la idea que más me cuesta transmitir en consulta, porque la mayoría de las personas que acuden lo hacen después de que el problema haya afectado ya a su relación de pareja, a su autoestima o a su calidad de vida de forma significativa. Muchos podrían haber llegado antes, y el proceso habría sido más corto.
Tiene sentido consultar a un psicólogo especializado en sexología cuando:
Algo en tu vida sexual te genera malestar sostenido. No hablo de una mala noche ni de una época de estrés puntual. Hablo de una dificultad que lleva semanas o meses presente y que te genera preocupación, ansiedad o tristeza de forma recurrente.
El problema está afectando a tu relación de pareja. Los problemas sexuales no resueltos acumulan tensión en la relación. Con frecuencia generan evitación, resentimiento o una distancia emocional que va más allá de lo sexual.
Tienes dudas que no sabes a quién hacer. La falta de educación sexual de calidad deja a muchas personas con preguntas básicas sin resolver y con creencias erróneas que les generan ansiedad innecesaria. El espacio terapéutico es un lugar seguro para hacer esas preguntas.
Tienes miedo o vergüenza a la actividad sexual. Estos bloqueos emocionales raramente desaparecen solos. Suelen necesitar un trabajo específico para identificar su origen y desactivarlo.
Una cosa que siempre aclaro en la primera sesión: el psicólogo sexual no te va a juzgar. Los profesionales que trabajamos en este ámbito hemos escuchado muchísimas situaciones distintas. Lo que más sorprende a la gente cuando se decide a venir es que la consulta es mucho más normal de lo que esperaban.
¿Cómo trabajo los problemas sexuales en Psicocentro Alcázar?
La primera sesión es siempre una evaluación. Me interesa entender qué está ocurriendo, cuándo empezó, en qué contexto aparece y qué impacto está teniendo en la vida de la persona. También recojo información sobre la historia sexual, las experiencias previas y la situación de pareja actual si la hay.
Si la persona acude con su pareja, lo habitual es hacer también alguna sesión individual con cada uno, porque a veces hay información que es difícil compartir en presencia del otro. Esa información también es relevante para el trabajo terapéutico.
A partir de ahí, el proceso se adapta al problema concreto. No hay un protocolo único. Una disfunción eréctil de origen ansioso no se trabaja igual que un caso de vaginismo, y ninguno de los dos se aborda igual que un bloqueo relacionado con un abuso pasado.
Uso técnicas de terapia cognitivo-conductual, técnicas de mindfulness sexual, focalización sensorial y, cuando está indicado, trabajo de procesamiento de experiencias traumáticas con EMDR. Esta última es una terapia para la que estoy certificada a nivel clínico y que resulta especialmente útil cuando el problema sexual tiene un componente de trauma no resuelto.
¿Por qué muchas personas en Alcázar de San Juan no buscan ayuda (y qué les diría yo)?
Alcázar de San Juan es una ciudad de tamaño mediano, y en ciudades así el boca a boca funciona mucho. He tenido personas que evitaban buscar ayuda psicológica precisamente por miedo a que se supiera que iban al psicólogo. Ese miedo al qué dirán es real y lo entiendo.
Por eso quiero ser clara con algo: en Psicocentro Alcázar mantenemos la más estricta confidencialidad sobre los datos y la información de todas las personas que atendemos, conforme a lo establecido en la Ley Orgánica de Protección de Datos. Lo que cuentas en consulta no sale de consulta. Ni a tu familia, ni a tu médico, ni a nadie, salvo en las excepciones legales muy concretas que se te explicarán desde el primer día.
Y hay otra cosa que me parece importante decir: la terapia sexual no es algo exótico reservado a personas con problemas graves o poco frecuentes. Los problemas que trato en consulta son, en su mayoría, situaciones que experimenta una parte importante de la población. La disfunción eréctil, el bajo deseo sexual, la anorgasmia o el dolor en las relaciones sexuales son motivos de consulta frecuentes que tienen solución, y buscar ayuda para ellos es tan razonable como buscarla para el insomnio o la ansiedad.
Si tienes alguna pregunta o quieres saber si lo que te está ocurriendo es algo que se puede trabajar en terapia, puedes contactar con Psicocentro Alcázar en el número disponible en la web o pasarte directamente por la consulta en Emilio Castelar 29. El centro está en plena zona comercial de Alcázar de San Juan, en planta baja, sin barreras arquitectónicas.