Hace unos meses vino a verme una mujer de unos cuarenta años que llevaba más de dos años pensando que algo le pasaba en el corazón. Había ido al médico tres veces. Le habían hecho electrocardiogramas, análisis de sangre, una prueba de esfuerzo. Todo normal. Aun así, cada vez que se ponía nerviosa, el corazón se le disparaba y ella interpretaba eso como una señal de que algo iba mal. Cuanto más le prestaba atención, más rápido latía. Cuanto más rápido latía, más miedo tenía. Así llevaba dos años.
Lo que le estaba pasando no era un problema cardíaco. Era ansiedad. Y era tratable.
Eso es lo primero que quiero que sepas si has llegado hasta aquí porque reconoces algo de eso: la ansiedad tiene tratamiento eficaz, bien documentado, y no tienes que seguir funcionando con esa sensación de amenaza permanente.
¿Qué es la ansiedad y por qué no desaparece sola?
Cuando el cerebro entiende que algo es una amenaza, el cuerpo siente ansiedad; es la forma en que el sistema nervioso reacciona. Esta reacción es buena si se da en el momento justo. Pero se convierte en un problema cuando la alarma se enciende sin peligro verdadero, o cuando la reacción es exagerada para lo que está pasando.
El trastorno de ansiedad generalizada, los ataques de pánico, las fobias, el miedo a relacionarse (ansiedad social), o el trastorno obsesivo compulsivo son diferentes maneras en que el sistema de alarma no funciona bien.
En realidad, lo que hace que la ansiedad dure tanto no es el peligro en sí, sino lo que hacemos para que esa sensación desaparezca. Por ejemplo, alejarse de ciertos lugares, querer estar seguro de todo el tiempo, o no hacer cosas porque tememos que salgan mal. Esas cosas pueden calmarte al instante, pero en realidad empeoran la ansiedad. Y es muy difícil salir de ese círculo vicioso por uno mismo.
¿Cómo afecta la ansiedad a las pulsaciones?
Muchísimos de mis pacientes me hacen esta pregunta, especialmente aquellos que han ido al servicio de urgencias seguros de que se estaban sufriendo un ataque al corazón.
El cerebro, al sentir cualquier peligro, pone en marcha el sistema nervioso simpático. En segunditos, esto causa modificaciones físicas: el cuerpo produce adrenalina, el corazón va más rápido, respiramos de forma más rápida y sin llenar del todo los pulmones, y los músculos se ponen tensos. Así es como funciona la reacción de pelear o escapar.
Durante un ataque de ansiedad, el pulso puede alcanzar 140 o hasta 150 latidos al minuto. Y quienes sufren ansiedad de forma continuada, incluso cuando no tienen un episodio fuerte, normalmente tienen el corazón que late más rápido de lo habitual cuando están relajos, su ritmo cardíaco es menos variable y es bastante común que sientan que el corazón se les para y vuelve a empezar o que lo sienten muy fuerte. Ninguno de estos síntomas quiere decir que haya algo mal con el corazón, aunque si no sabes que son, pueden ser muy alarmantes.
Lo que hace las cosas aún más difíciles es que muchísima gente, como la persona sobre la que te hablaba al principio, piensa que esas sensaciones físicas son una indicación de que algo malo está pasando. Y eso hace que se pongan más ansiosos, lo que a su vez produce más síntomas físicos y más y más de esas interpretaciones de que todo es terrible. A este proceso se le llama ciclo de pánico.
¿Qué tratamiento se recomienda para la ansiedad?
La psicoterapia, y más concretamente la terapia cognitivo conductual (TCC), es el tratamiento para la ansiedad que tiene más respaldo de la investigación. No soy yo quien lo dice; de hecho, un metaanálisis de JAMA Psychiatry, que analizó 375 ensayos clínicos aleatorizados con casi 33.000 personas, demostró que la TCC ayuda mucho con el trastorno de ansiedad generalizada, los ataques de pánico y las fobias específicas.
En mi trabajo con pacientes en Alcázar de San Juan, la TCC es el punto de partida en la mayoría de los casos. No porque sea la única opción, sino porque está bien estudiada, tiene objetivos claros y enseña habilidades que la persona se lleva consigo cuando termina el tratamiento.
¿En qué consiste en la práctica? Trabajamos en tres niveles.
Nivel cognitivo: los pensamientos que alimentan la ansiedad
En TCC se valora como causante de lo que sentimos y hacemos no tanto lo que ocurre, sino lo que interpretamos de los acontecimientos. En ansiedad, eso se traduce en identificar los pensamientos automáticos que aparecen en situaciones de activación: "algo va a salir mal", "no voy a poder", "me va a dar un ataque", "la gente se va a dar cuenta". Una vez identificados, trabajamos en cuestionarlos y sustituirlos por interpretaciones más ajustadas a la realidad.
Esto no es "piensa en positivo". Es aprender a ver los sesgos cognitivos que mantienen el miedo y entrenar al cerebro para procesarlos de otra forma.
Nivel conductual: la exposición
La evitación es el motor del trastorno de ansiedad. Mientras una persona evita las situaciones que le generan miedo, nunca aprende que puede tolerarlas. La exposición gradual, siempre planificada y al ritmo que marca el paciente, es la forma más eficaz de romper ese patrón.
En mi consulta usamos jerarquías de exposición: hacemos una lista de situaciones de menor a mayor dificultad y vamos trabajándolas de forma progresiva. No es agradable. Pero los resultados son consistentes.
Nivel fisiológico: la regulación del sistema nervioso
Técnicas de respiración diafragmática, relajación muscular progresiva de Jacobson, mindfulness aplicado a la ansiedad. Estas herramientas no "curan" la ansiedad por sí solas, pero ayudan a reducir la activación fisiológica y a ganar sensación de control sobre el cuerpo.
¿Qué se toma para la ansiedad?
Es muy común preguntarse qué se puede hacer por la ansiedad, y es importante responder de forma sincera.
Para tratar la ansiedad normalmente se usan medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): sertralina o escitalopram son ejemplos, y también los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN) como la venlafaxina. En ciertas ocasiones se administran benzodiacepinas, pero en general los médicos están de acuerdo en que es mejor usarlos solo por un breve tiempo y cuando es necesario, porque pueden crear adicción.
Obviamente, el médico o el psiquiatra son quienes pautan y supervisan estos tratamientos, yo no. Por mi experiencia profesional sí puedo comentar que con la medicación, por sí sola, es difícil encontrar una solución que dure mucho tiempo. Alivia los síntomas y en ocasiones, gracias a ello, la persona puede empezar a ir a terapia, pero no altera las formas de pensar y actuar que son las que realmente provocan la ansiedad. Si se dejan los fármacos sin haber cambiado esas formas de pensar y actuar, es habitual que el problema vuelva a aparecer.
En casos de ansiedad moderada o grave, unir el tratamiento con fármacos y la psicoterapia es mucho más efectivo que usar una sola de las dos cosas.
En cuanto a cuándo empleo EMDR para la ansiedad... mi otra especialidad, EMDR, no es lo primero que se utiliza para todos los tipos de ansiedad. Funciona especialmente bien cuando la ansiedad está claramente relacionada con algún suceso traumático: un accidente, una experiencia médica que ha dado mucho miedo, una situación de violencia, o una pérdida. En estas situaciones la ansiedad está muy ligada a recuerdos concretos que el cerebro no ha gestionado correctamente y la terapia cognitivo conductual (TCC) sola tarda mucho en hacer efecto. Con EMDR, el cerebro puede integrar esos recuerdos de una manera más sana gracias a la estimulación bilateral al procesarlos. Y por lo que he visto, combinar TCC y EMDR cuando la ansiedad viene de experiencias traumáticas, reduce de forma importante la duración de la terapia.
¿Se cura la ansiedad?
Depende de qué entendamos por "curar".
La ansiedad como emoción no desaparece, ni debe desaparecer. Lo que cambia con el tratamiento es la relación que tienes con ella: deja de paralizarte, deja de definir lo que haces o lo que evitas, y su intensidad se vuelve manejable. Muchas personas al final del proceso me dicen que se sienten "normales", que hacen cosas que llevaban años sin hacer.
¿Hay recaídas? Sí. Especialmente en momentos de mucho estrés. Pero si has hecho bien el trabajo terapéutico, tienes las herramientas para reconocer lo que está pasando y manejarlo sin que se vuelva a instalar.
Tratamiento de la ansiedad en Alcázar de San Juan
Si estás en Alcázar de San Juan o en la comarca de La Mancha y reconoces alguna de las cosas que he descrito, en Psicocentro Alcázar hacemos evaluaciones individualizadas para entender qué tipo de ansiedad tienes, qué la mantiene y qué abordaje tiene más sentido en tu caso concreto.
No todas las ansiedades son iguales. No todas requieren el mismo tratamiento ni el mismo tiempo. Y no es necesario seguir aguantando.
El centro está en la calle Emilio Castelar 29, planta baja, en pleno centro comercial de Alcázar de San Juan. Si quieres pedir cita o consultar dudas antes de dar el paso, puedes hacerlo a través de la web o llamarnos directamente. La primera consulta sirve exactamente para eso: para que te cuentes, para que yo te escuche, y para valorar juntos por dónde empezar.