Llevo años trabajando con mujeres que han vivido situaciones de violencia de género en Alcázar de San Juan y la comarca. Y lo que veo, consulta tras consulta, es que el problema no empieza ni termina con un golpe. Empieza mucho antes, se sostiene con mecanismos psicológicos muy concretos, y deja secuelas que requieren atención especializada.
Este artículo es para que entiendas qué ocurre, qué se trabaja en terapia y qué opciones tienes si estás en esta situación o conoces a alguien que lo esté.
¿Qué lleva a una persona a ejercer violencia en la pareja?
La pregunta suena sencilla, pero la respuesta es todo lo contrario. No hay un único tipo de persona que maltrata, y eso hace que prevenir estos casos sea muchísimo más difícil.
En los estudios de profesionales de la salud mental, y también en lo que yo he visto, se repite una mezcla de cosas que se hacen más fuertes entre sí: la manera en que se trataron en su familia cuando eran niños, ideas muy arraigadas sobre lo que tienen que hacer hombres y mujeres, no poder soportar que las cosas no salgan como quiere, y muchas veces, problemas para manejar sus sentimientos sin intentar dominar a los demás.
El Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer dice que cuando una pareja es violenta, es por desigualdades que existen en la forma en que se organiza su relación, no por momentos en los que el agresor se sale de sí. Esto es clave porque elimina una idea equivocada muy común: que el agresor se descontrola o no es consciente de lo que hace. Casi siempre, el agresor elige a quién atacar. La agresión pasa en el ámbito privado, va dirigida a una persona específica y busca que él o ella siga teniendo el poder.
Esto no es algo que se arregle con seis sesiones de relajación para aprender a controlar los nervios. Estamos ante una forma de pensar y actuar que necesita ayuda psicológica con un método claro, y muchas veces, también la intervención de los tribunales.
Las causas de la violencia de género: más allá del individuo
Muchas veces, cuando una mujer me cuenta su experiencia, dice que todo fue cambiando poco a poco. Primero, los celos se muestran de una manera que podría parecer común. Después, empiezan a criticarla. Luego, la alejan de sus amigas, de su familia. Y si llega a haber golpes, en algún momento de ese camino, hasta dan la sensación de ser algo que lógicamente tenía que pasar después de todo lo demás.
Esto es lo que se conoce como ciclo de la violencia. Leonore Walker lo explicó en los años título, y sigue siendo una forma muy útil de entender por qué es tan complicado dejar de una relación donde te maltratan.
Hay muchísimas razones para que exista la violencia contra las mujeres, y esas razones se encuentran en muchas capas diferentes.
En cuanto a cada persona, influyen los problemas personales de quien agrede, quizás algún problema psicológico, el consumo de drogas o el haber visto violencia cuando era niño. Esto no es para defenderlo, pero sí son cosas que los médicos han comprobado que pueden aumentar el riesgo.
Si miramos a la relación de pareja, el que uno tenga más poder que la otra, el que una persona necesite económicamente y de un punto de vista emocional a la otra, y la forma en que se comunican y que esa comunicación no funcione, son el ambiente perfecto para que la violencia empiece y se mantenga.
Y si nos fijamos en la sociedad en la que vivimos y en la cultura, los pensamientos que tenemos sobre lo que significa ser mujer o ser hombre, que se considere algo habitual controlar a la otra persona en una relación, y que la sociedad se haya acostumbrado a ciertas formas de violencia que se consideran "más suaves", hacen que el problema se agrave. De hecho, según la Macroencuesta sobre Violencia contra la Mujer de 2024, un 20,9% de las mujeres que viven en España han sentido en algún momento de su vida violencia psicológica emocional por parte de su pareja o de su ex. Un 12,7% han sufrido violencia física o de tipo sexual dentro de la relación.
Esos no son casos extremos y aislados. Esa es la realidad de fondo.
¿Qué acciones constituyen violencia de género?
Una de las cosas que trabajo en consulta desde el primer momento es ayudar a la persona a reconocer lo que ha vivido como lo que es. Muchas mujeres llegan sin llamarlo violencia. Hablan de "mal carácter", de "tensión en la relación", de "épocas difíciles".
La violencia de género no se reduce a las agresiones físicas. Incluye:
- Violencia psicológica: humillaciones, insultos, amenazas, control, manipulación, culpabilización constante.
- Violencia económica: control del dinero, impedir el acceso al trabajo, generar dependencia financiera.
- Violencia sexual: cualquier acto sexual sin consentimiento dentro o fuera de la pareja.
- Violencia social: aislamiento de amigos y familia, control de las comunicaciones, vigilancia.
- Microviolencias o violencia simbólica: las formas más sutiles, como minimizar las opiniones de la mujer, tomar todas las decisiones, ridiculizarla en público.
La Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género establece en España el marco legal de protección. Según los datos del INE de 2024, ese año se registraron 34.684 mujeres víctimas de violencia de género con medidas cautelares u órdenes de protección dictadas, lo que supone 1,6 mujeres por cada 1.000 de 14 años o más.
Eso es lo que se registra. Lo que no se denuncia es considerablemente mayor.
¿Cómo se trabaja desde la psicología especializada en género?
Cuando alguien me pregunta qué hace exactamente un psicólogo especializado en violencia de género, la respuesta más honesta es: acompañar un proceso muy complejo en el que intervienen el trauma, la identidad, el miedo y, frecuentemente, el amor.
No trabajo igual con una mujer que acaba de salir de una relación abusiva que con una que lleva años fuera y sigue sin entender por qué no se encuentra bien. Las fases son distintas, las necesidades son distintas, y el ritmo lo marca siempre la persona que tengo delante.
En términos clínicos, el trabajo psicológico especializado con víctimas de violencia de género incluye varias áreas:
Evaluación inicial. Utilizo instrumentos validados como la Escala de Gravedad de Síntomas del TEPT (EGS) y el Inventario de Depresión de Beck, entre otros, para tener una imagen clara del estado emocional de partida. También exploro la historia del trauma con detalle, porque muchas mujeres han vivido múltiples formas de violencia a lo largo del tiempo, no solo las más recientes.
Psicoeducación. Explicar qué le está pasando a alguien y por qué tiene el valor que tiene. Cuando una mujer entiende por qué sigue soñando con su agresor, o por qué se congela cuando alguien le levanta la voz, algo cambia. Deja de sentirse "loca" y empieza a entender que lo que tiene es una respuesta lógica a una situación de peligro sostenida.
Estabilización. Antes de procesar el trauma, hay que construir herramientas de regulación emocional. No se puede trabajar sobre una base que no está suficientemente estable. Esta fase a veces es la más larga, y es tan importante como el procesamiento en sí.
Procesamiento del trauma. Aquí es donde entra la terapia EMDR, que describo en detalle más abajo.
Reconstrucción identitaria y trabajo de cierre. Después de años en una relación abusiva, muchas mujeres no saben bien quiénes son fuera de ella. El trabajo sobre la autoestima, los límites, y el proyecto vital propio es una parte esencial del proceso.
¿Por qué uso EMDR con víctimas de violencia de género?
La terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) fue creada por Francine Shapiro hacia finales de la década de los 80 y la Organización Mundial de la Salud la considera una de las mejores opciones para el Trastorno de Estrés Postraumático. La Asociación Americana de Psicología también aprueba su uso para tratar el trauma.
Soy terapeuta EMDR con un nivel clínico avanzado y llevo años trabajando con mujeres que han sufrido violencia de género usando este método. Lo que veo en mis sesiones es exactamente lo mismo que dicen los estudios: es un tratamiento muy bueno para este tipo de situaciones.
La violencia de género produce, en palabras de EMDR, traumas de "t" minúscula, y además de los traumas más grandes. Y es importante darse cuenta de que no es solo una agresión física muy fuerte la que marca a alguien. Los comentarios que se repiten durante mucho tiempo, las humillaciones o el control diario se quedan grabados en el sistema nervioso y van sumando. Hace meses, una de mis pacientes me explicó que no se había dado cuenta de todo el daño que se había hecho a sí misma hasta que empezó a notar que ya no se lo hacía.
El tratamiento estándar de EMDR tiene ocho etapas y normalmente se hace en unas diez sesiones semanales. Aunque cuando el trauma es muy complicado el proceso dura más. El objetivo es que el recuerdo del momento traumático se gestione de forma saludable, que deje de provocar esa sensación de pánico y que la persona pueda pensar en lo que pasó sin quedarse bloqueada.
Un estudio de Infocop sobre los efectos de EMDR en mujeres de Cantabria que habían sufrido violencia de género, demostró que mejoraron mucho en cuanto a sus síntomas, y de hecho, un 23,5% de las mujeres que participaron lograron terminar la terapia en menos de doce meses.
No es una terapia rápida ni cómoda. Es un trabajo exigente para la persona que lo hace. Pero los resultados son reales y medibles.
¿Cómo se puede prevenir la violencia de género?
Como psicóloga, intento prevenir de todas las formas posibles y esto se hace a varios niveles. Lo primero es detectar los problemas pronto. Es muy común que las mujeres que van a verme por ansiedad, por no dormir o porque están deprimidas no piensen que lo que sienten tiene algo que ver con lo que están viviendo en su casa. Por eso, yo investigo con cuidado cómo son sus relaciones. Hago preguntas y escucho con atención. A veces, lo que al principio parece ansiedad de cualquier tipo es en realidad algo que es lógico que ocurra si alguien lleva mucho tiempo con miedo por su entorno.
Para que luego haya relaciones saludables, es importantísimo educar a los niños y niñas desde pequeños. No es solo una cuestión de qué está bien o mal. Se trata de aprender habilidades para reconocer cuando alguien intenta controlarte en una relación, entender que los celos no tienen nada que ver con el amor, o saber qué es exactamente decir que estás de acuerdo. Estos temas no son para pensar mucho, sino herramientas útiles y prácticas para que sea más difícil manipular a la gente.
Tener acceso a ayuda es también muy importante. En Alcázar de San Juan, las mujeres que están sufriendo violencia pueden llamar al colaborador telefónico 016, que está abierto día y noche, o acudir a los servicios sociales del Ayuntamiento. La Junta de Castilla-La Mancha tiene ayuda específica en los centros de atención a mujeres. Ir a un psicólogo especializado no es algo para quien puede pagarlo. La ley orgánica 1/2004 dice que las personas que han sido víctimas tienen derecho a terapia gratis, aunque luego en la realidad no siempre sea fácil conseguirla.
Y lo que hago en las sesiones con mis pacientes también ayuda a evitar que la violencia se repita. Cuando una mujer entiende cómo es que se quedó en una relación donde se la maltrataba, no solo mejora su salud. Además, puede reconocer las primeras señales de que algo no va bien en una relación futura antes de que se vuelva más grave.
¿Lo que ocurre en consulta, de forma concreta?
Psicocentro Alcázar está en el número 29 de la calle Emilio Castelar, en la zona comercial de Alcázar de San Juan, en planta baja y sin barreras arquitectónicas. El acceso es sencillo, el espacio es amplio, y la confidencialidad está garantizada de acuerdo con la Ley Orgánica 15/99 de Protección de Datos Personales y el Real Decreto 1720/2007.
El centro está registrado como Consultorio Psicológico en el Registro de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios de la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales de la Junta de Castilla-La Mancha.
La primera consulta es siempre una evaluación sin compromiso. No hay que venir con un diagnóstico ni con las ideas claras. Basta con dar el paso.
Si estás en Alcázar de San Juan o en los municipios cercanos como Tomelloso, Campo de Criptana, o Pedro Muñoz, y necesitas atención psicológica especializada en violencia de género, puedes ponerte en contacto conmigo directamente. El proceso empieza con una conversación.